jueves, 7 de septiembre de 2017

Confianza

Esta palabra es, junto con sinceridad, una de las palabras que más me tocan los cojones del diccionario. Además el tema me pilla calentita, así que ahí vamos.

¿Sabéis eso de "Tengo un secreto pero no puedo contártelo"? ¿DE QUÉ COÑO VAS? No, querid@, no. A mí con la verdad de frente y si tienes secretos que ocultar elige muy bien a quién contárselos porque cómo dice la canción two can keep a secret if one of them is dead, "dos pueden guardar un secreto si uno está muerto".

No hay cosa que me repatee más que que duden de mí, si me entero de la verdad me convierto en una bruja rencorosa bastante cabreada, y admito ser una rencorosa el 80% de las veces; el otro 20% tiene suerte y se me ha pasado ya, pero cuidado en el futuro porque soy de esas que nunca olvidan una traición.

Yo soy de esas que jamás cuentan sus secretos, porque la mayoría de veces ni los tienen, pero a la vez nunca iré a nadie con mis pesares, muy mal tengo que estar; porque sé mejor que nadie que guardar un secreto de otra persona es complicado, aunque yo soy de las que, casi siempre, los guardan. No me voy a poner de hipócrita diciendo que soy una tumba porque yo, por desgracia, también cuento cosas que me dijeron que no contara, aunque juro que con mis mejores amigos soy de plena confianza. A veces pienso que ellos no lo saben.

Y es que no soy confidente de ninguno de mis amigos, y eso a veces duele. Tener la sensación de que en realidad nadie a tu alrededor confía en ti es horrible sobretodo cuando tú eres capaz de mover montañas por ellos. Soy así, me gusta cuidar de mis amigos y hacer la broma de que soy la "mamá" del grupo. Ahí es cuando entiendo la preocupación de las verdaderas madres cuando sus hijos les ocultan cosas. Cabe añadir que esto me dan aún menos ganas de las pocas que ya tengo de traer niños a este mundo que es tan mierda a veces.

Luego hay otras tardes, tardes de sentir que somos un grupo unido, de pensar que si no me cuentan nada es porque yo tampoco voy preguntando todos los días "¿Qué tal estás?", esto me parece absurdo; pero, hey, amigo, si tienes algún problema seré la primera en escucharte y darte un abrazo. 

No sé ni cuánta mierda acabo de soltar en el teclado pero me da igual, así se va a quedar.

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