viernes, 15 de septiembre de 2017

Ser o no ser

No son pocas las veces en las que pienso que mi madre preferiría que fuese una chica "normal", que fuese a botellones todos los viernes y fumase cachimba a escondidas. Y bien por el que le guste conociendo o sin conocer los riesgos que pueden conllevar. Pero yo no soy así.

Yo soy totalmente distinta, no bebo y repugno fumar y no tengo problema ninguno en decir que voy a ir a tal sitio aunque sepa que con eso me lleve una cara de desaprobación. Seguramente sea verdad eso de que estoy mimada y me dejan hacer lo que quiero, pero, ¿no viene eso porque siempre he hecho lo que me han dicho, he vuelto siempre a mi hora y jamás me he metido por "malos caminos"? Porque estoy segura de que no todos los padres saben que su hij@ fuma, que bebe y acaba en el suelo tirado y que tontea con las drogas.

Tengo el punto de vista de quién jamás ha probado esas cosas y de quién las condena, es verdad. 

Pero a veces pienso que mi madre me preferiría así, "normal". Muchos de mis amigos son más pequeños que yo, ella se ríe cada vez que se lo recuerdo. ¿Y si algunas noches en lugar de guardar una rockstar en mi cuarto guardo mejor una botella de ron? Seguro que hubiera sido preferible gastarme el dinero de esos rotuladores en una cachimba. Y si en vez de acariciar los gatos de la plaza me siento a fumarme un porro mucho mejor. 

Soy consciente de que parezco una idiota diciendo esto, de que quizás en un futuro acabe así yo también y que obviamente por no hacer esas cosas soy yo más respetable que ellos. Pero, mamá, si yo soy así cómo soy: transparente, que no te oculto nada; que estoy estresada porque me voy a tener que perder el primer día de clases en un nuevo instituto, y es que llevo perdidas tantas horas de clases yendo a médicos este 2017 que estoy cansada; que siempre te cuento lo que está pasando en mi grupo de amigos porque me sabe mal ocultártelo; que todo el dinero que te quejas de darme me lo gasto en chupachups y pipas; y que te digo lo que voy a hacer aunque no te guste de antemano, para que ya que voy a hacer algo que no te gusta al menos lo sepas y no te lleves la sorpresa.

Soy un tipo diferente de rebelde, mamá, soy una rebelde que avisa y que contra todo el mundo sigue adelante con su plan. Así soy yo. Y aunque de esta forma me esperan más peleas y más llantos no pienso cambiar. Quizás no puedo, quizás no quiero. No me importa.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Confianza

Esta palabra es, junto con sinceridad, una de las palabras que más me tocan los cojones del diccionario. Además el tema me pilla calentita, así que ahí vamos.

¿Sabéis eso de "Tengo un secreto pero no puedo contártelo"? ¿DE QUÉ COÑO VAS? No, querid@, no. A mí con la verdad de frente y si tienes secretos que ocultar elige muy bien a quién contárselos porque cómo dice la canción two can keep a secret if one of them is dead, "dos pueden guardar un secreto si uno está muerto".

No hay cosa que me repatee más que que duden de mí, si me entero de la verdad me convierto en una bruja rencorosa bastante cabreada, y admito ser una rencorosa el 80% de las veces; el otro 20% tiene suerte y se me ha pasado ya, pero cuidado en el futuro porque soy de esas que nunca olvidan una traición.

Yo soy de esas que jamás cuentan sus secretos, porque la mayoría de veces ni los tienen, pero a la vez nunca iré a nadie con mis pesares, muy mal tengo que estar; porque sé mejor que nadie que guardar un secreto de otra persona es complicado, aunque yo soy de las que, casi siempre, los guardan. No me voy a poner de hipócrita diciendo que soy una tumba porque yo, por desgracia, también cuento cosas que me dijeron que no contara, aunque juro que con mis mejores amigos soy de plena confianza. A veces pienso que ellos no lo saben.

Y es que no soy confidente de ninguno de mis amigos, y eso a veces duele. Tener la sensación de que en realidad nadie a tu alrededor confía en ti es horrible sobretodo cuando tú eres capaz de mover montañas por ellos. Soy así, me gusta cuidar de mis amigos y hacer la broma de que soy la "mamá" del grupo. Ahí es cuando entiendo la preocupación de las verdaderas madres cuando sus hijos les ocultan cosas. Cabe añadir que esto me dan aún menos ganas de las pocas que ya tengo de traer niños a este mundo que es tan mierda a veces.

Luego hay otras tardes, tardes de sentir que somos un grupo unido, de pensar que si no me cuentan nada es porque yo tampoco voy preguntando todos los días "¿Qué tal estás?", esto me parece absurdo; pero, hey, amigo, si tienes algún problema seré la primera en escucharte y darte un abrazo. 

No sé ni cuánta mierda acabo de soltar en el teclado pero me da igual, así se va a quedar.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

¿Por qué?

Esta sería la pregunta que me haría yo si encontrase un blog así, aunque como esta es la primera entrada "así " carece de significado.

Bien.

No lo sé.

No sé que narices hago haciendo esto, el otro día mientras hablaba con un amigo se me ocurrió, un blog de una adolescente cualquiera con sus pensamientos y sus problemas; puede que esto sea más para mí que para nadie más ya que si sigo escribiendo y no se queda en un intento fallido de proyecto (cosa bastante común) en un futuro puede ser interesante de leer.

Lees esto bajo tu responsabilidad, querido amigo. Tengo 16 años, entro a un instituto nuevo a hacer el bachiller artístico, me encanta escribir y dibujar y no sé que hacer con mi vida. Básicamente una adolescente común, un desastre común. ¿Lo pillas ahora?

No tengo idea de cuánto estoy dispuesta a abrirme ante el teclado, quizás en una semana me arrepienta y elimine esto, quizás pase un año y me encuentre tal y cómo ahora, escribiendo acerca de mi vida para el blog. Confieso que me siento algo estúpida, pero bueno, de estupideces se construye la vida, ¿no?